Nostradamus, Europa y el Fin Del Mundo

Por Ambrosio y Yela

Los Supuestos Ideológicos del Vidente Francés

Nostradamus y el Mundo Moderno

Águila 1942 (Pabtro, 1997).

Nostradamus fue un destacado médico y astrólogo francés que vivió en el siglo XVI, cuando ya estaba consolidada la llamada Edad Moderna. Este período de la historia, que se inició con la toma de Constantinopla por los turcos otomanos en 1543, según algunos, con el descubrimiento de América o con la Reforma Protestante, según otros, se caracterizó por el desarrollo del humanismo, por el renacimiento de las artes con inspiración en la cultura clásica greco romana, por los avances científicos y tecnológicos (como la invención de la imprenta), por la apertura de las rutas oceánicas mundiales y los grandes descubrimientos geográficos. También en este siglo se consolidó la economía capitalista en Europa, sobre todo por la participación de sus inversionistas en las empresas que hicieron posibles los descubrimientos geográficos y conquistas, y en el éxito del comercio a escala mundial, relacionado sobre todo con las especias, la seda y los metales preciosos.

Todo esto tiene el efecto de ampliar enormemente los límites geográficos y culturales de los europeos, cuya influencia llega ahora a todos los lugares del mundo, incluida la religión cristiana que se expande con los descubridores y conquistadores.

Sin embargo, esta mirada es eurocéntrica: Europa es el centro geográfico, histórico e ideológico del mundo. A partir de este centro, la influencia europea se hace universal, y Nostradamus, como hombre de su siglo, puede extender su mirada, basada en la astrología, no sólo para escudriñar los acontecimientos relacionados con el futuro de Europa, sino que se atreverá a predecir el final del mundo, establecido en las señales de los astros y en las profecías bíblicas.

Nostradamus extiende también, a su manera, los límites del conocimiento de los europeos.

Nostradamus y la Astrología

En la época de Nostradamus la Astrología era una ciencia equiparable en dignidad a la Astronomía. Aunque Nicolás Copérnico ya había propuesto el modelo heliocéntrico del Sistema Solar, todos aceptaban todavía el modelo geocéntrico, que colocaba a la Tierra como el centro del Universo, y al Sol, la Luna, los planetas y estrellas girando en sus esferas respectivas en torno a ella. Este modelo geocéntrico, que venía de la antigüedad, era el que utilizaba la Astrología, que con esta base afirmaba que el destino de las personas estaba determinado por la influencia de los astros. Era una ciencia legítima, aunque, más adelante terminaría por separarse de la Astronomía. En cuanto a su relación con la religión cristiana, sólo a fines de ese siglo, en 1586, la Astrología fue rechazada por la Iglesia porque el determinismo atribuido a la influencia de los cuerpos celestes se oponía a la doctrina del libre albedrío o capacidad de decisión personal. Por eso las Centurias de Nostradamus, que fueron publicadas mucho antes, entre los años 1555 y 1568, no fueron objetadas, sino que, al contrario, alcanzaron un considerable éxito que se ha mantenido en el tiempo.

Nostradamus navega en el tiempo extendiendo el conocimiento de los europeos hacia el futuro, a través de los siglos que estaban por venir, con la seguridad de poder predecir, con mirada universal, lo que está escrito y predeterminado en las esferas celestes.

Nostradamus, junto con levantar horóscopos individuales para reyes y otros personajes ilustres, como era la costumbre de su época, da un paso más allá y aplica la ciencia astrológica para escudriñar los acontecimientos que sucederán a los principales Estados europeos de su época, a la Iglesia Católica y finalmente a todo el orbe, al predecir el fin de las cosas. Así como los grandes navegantes recorrieron el mundo extendiendo la cultura europea a todos los lugares del planeta, de modo semejante Nostradamus navega en el tiempo extendiendo el conocimiento de los europeos hacia el futuro, a través de los siglos que estaban por venir, con la seguridad de poder predecir, con mirada universal, lo que está escrito y predeterminado en las esferas celestes.

Nostradamus, la Iglesia Católica y las Profecías Bíblicas

Nostradamus predice también acontecimientos que se refieren al destino de la Iglesia Católica, tales como la elección especial de algunos Papas, una gran crisis de la Iglesia que implicaría un cambio de Sede, cismas, persecuciones y finalmente la reposición de la Sede junto con la llegada de un tiempo de paz universal, que antecederá a la última gran crisis mundial, después de la cual vendrá el fin del mundo.

Nostradamus, en su propósito de establecer estos acontecimientos futuros, no sólo aplica para ello los métodos propios de la Astrología (posiciones de los astros, conjunciones, alineaciones, eclipses y demás fenómenos celestes), sino que además hace suyas ciertas creencias tradicionales referentes a estos temas (como la gran crisis de la Iglesia Católica anunciada antes y después de él por otros videntes); hace uso, además, de profecías bíblicas, en especial de las del Apocalipsis, calcando en sus cuartetas algunas que podrían aludir a la Iglesia Católica, y otras, a una futura época de paz conocida como el Milenio, entendiendo los textos de este último libro en forma literal.

Predicciones de Nostradamus sobre la Iglesia Católica y el Fin del Mundo

Catedral de San Pablo (Londres) durante la segunda guerra mundial Catedral de San Pablo (Londres) durante la segunda guerra mundial.

En sus Centurias, Nostradamus dedica alrededor de cien cuartetas a la Iglesia con el propósito de dar a conocer varios acontecimientos en los que se verá envuelta la que era en su siglo la principal institución ideológica del occidente europeo. En algunas cuartetas utiliza un lenguaje directo para referirse a la Iglesia o al Papa, aunque no sea fácil establecer el significado pleno de lo que escribe:

“Romano Pontífice, guárdate de acercarte
A la ciudad regada por dos ríos:
Tu sangre vendrá allí cerca de esputar,
Cuando florezca la rosa, tú y los tuyos."

(Centuria 1, cuarteta 97)

Es evidente que aquí hay una dura advertencia al jefe de la Iglesia para que evite ir a un lugar que llama la ciudad regada por dos ríos, ya sea que se trate de un viaje de rutina o de un cambio de la Sede. Sin embargo, en la mayoría de estas cuartetas, el lenguaje empleado está lleno de símbolos, metáforas y alusiones a objetos y situaciones que resultan de muy difícil interpretación:

"Por Marte contrariada será la monarquía
Del gran pescador en turbación ruinosa,
Joven negro rojo tomará la jerarquía,
Los traidores llegarán en día de llovizna."

(Centuria 6, cuarteta 25)

El vidente alude a Marte como dios de la guerra y al Jefe de la Iglesia como el gran pescador, porque el apóstol Pedro, el primer papa, fue hecho pescador de hombres. Esto significa que la institución del papado, nombrada aquí como la monarquía del gran pescador, a causa de una guerra europea o mundial, entrará en crisis y quedará en turbación ruinosa. Entonces llegará a ser Papa un joven Cardenal perteneciente a la orden de los Jesuitas: joven negro rojo tomará la jerarquía. Esto puede entenderse así porque el color rojo es el de los cardenales, y el negro es el de los hábitos de esta orden religiosa. Se aprecia, entonces, que en la cuarteta se habla de un papa negro, pero no en sentido racial, como algunos interpretan.

Las predicciones de Nostradamus sobre este tema están contenidas en cuartetas que se distribuyen al azar o en un orden no reconocible en sus Centurias. Aquí comentaremos sólo unas pocas, con el propósito de mostrar que el vidente es parte de una tradición de predictores que desde siglos anteriores anunciaban una gran crisis de la Iglesia y su posterior renovación, y que sigue a la vez en sus predicciones las profecías bíblicas que se refieren a los sucesos que precederán al fin de los tiempos.

Nostradamus anuncia la gran crisis de la Iglesia, indicando como una de sus causas la apostasía general que se producirá en el mundo cuando la gente abandone la religión cristiana y se apegue a ideologías, creencias y religiones diferentes, venidas tal vez de la antigüedad, de los pueblos originarios o del lejano Oriente, en las cuales la humanidad creerá encontrar la verdadera sabiduría, es decir, cuando de oro y plata se halle nueva mina:

"¡Ay! Cuando se vea a un gran pueblo atormentado,
Y la ley santa en total ruina,
Por otras leyes la Cristiandad toda,
Cuando de oro y plata se halle nueva mina."

(Centuria 1, cuarteta 53)

Persecuciones enormes y muy duras, provenientes de enemigos externos de la Iglesia, serán causa también de esta crisis anunciada para los tiempos finales:

"Sangre de la gente de Iglesia será derramada,
Como agua en extraordinaria abundancia
Y por largo tiempo no será restañada
Se verá la ruina y el dolor del clero."

(Centuria 8, cuarteta 98)

También la crisis sobrevendrá por causas internas, ya sea por enemigos enquistados en la misma Iglesia, pero sobre todo por sus propias inconsecuencias, por el olvido de su misión, por la pérdida de la fe y por colocarse al servicio de las estructuras y objetivos del mundo. Por eso se anuncia que Dios castigará a la Iglesia quedando en evidencia todos sus compromisos y alianzas con el mundo, es decir, quedará desnuda:

"Perseguida por Dios será la Iglesia,
Y los santos templos serán expoliados,
El hijo pondrá a su madre desnuda en camisa,
Serán los árabes a los polones unidos."

(Centuria 5, cuarteta 73)

También la crisis sobrevendrá por causas internas, ya sea por enemigos enquistados en la misma Iglesia, pero sobre todo por sus propias inconsecuencias, por el olvido de su misión, por la pérdida de la fe y por colocarse al servicio de las estructuras y objetivos del mundo.

En esta cuarteta Nostradamus alude a dos profecías de la Biblia que utilizan la desnudez como símbolo del castigo de Dios sobre su pueblo cuando éste se ha vuelto infiel. En la primera, el profeta Ezequiel anuncia el castigo a la Jerusalén infiel a Dios que se corrompe con sus amantes, es decir, que sigue las conductas perversas de las otras naciones: “Te dejaré en manos de ellos, para que destruyan tus lugares de prostitución y de culto a los ídolos. Te arrancarán tus vestidos y tus magníficos adornos, y te dejarán completamente desnuda.” (Ez. 16, 39). La otra profecía es del Apocalipsis. En ella se anuncia un castigo semejante a la iglesia infiel a Dios del final de los tiempos, a la que también se le aplica el apelativo de prostituta como en la profecía de Ezequiel. ”Y los diez cuernos que viste y la Bestia odiarán a la prostituta, y la dejarán abandonada y desnuda.” (Ap. 16).

Como otro aspecto de esta gran crisis, Nostradamus anuncia también un cisma o división de la Iglesia, que se producirá a causa de la elección de un Papa que no será aceptado por todos:

"Después mantenida la Sede diecisiete años,
Cinco cambiarán en tan cumplido término:
Luego será elegido al mismo tiempo
Quien no se adaptará al gusto de los romanos."

(Centuria 5, cuarteta 92)

Un Papa se mantendrá en la sede diecisiete años; a continuación de él gobernarán otros cinco, y después de ellos se elegirá un Pontífice que durará poco tiempo, produciéndose tras su muerte un cisma en la Iglesia

"Siete meses y no más durará su prelatura
Por su muerte gran cisma hará nacer:
Siete meses tendrá otro el sacerdocio,
Cerca de Venecia paz unión renacer."

(Centuria 8, cuarteta 93)

Otro aspecto de la crisis anunciada es el cambio de Sede, desde la ciudad de Roma a otro lugar que no se especifica con certeza. Nostradamus dice que esto sucederá a causa del enfrentamiento entre tres reyes temporales, es decir, tres presidentes de naciones poderosas que estarán en guerra. Sin embargo, el cambio finalmente será muy beneficioso, ya que se comprenderá que el verdadero centro o sede es el interior de cada persona, la substancia del espíritu corpóreo, el centro espiritual de cada uno:

"Por el poder de los tres Reyes temporales,
A otro lugar será transferida la santa sede:
Donde la substancia del espíritu corpóreo
Será repuesta y recibida por verdadera sede."

(Centuria 8, cuarteta 99)

También en relación con esta crisis, Nostradamus indica que ésta llegará a su culminación cuando aparezca un poderoso jefe o Monarca que gobernará sobre el mundo entero, aunque su dominio durará poco tiempo. Será cuando la Iglesia, la pescadora barca, esté más debilitada:

"Del universo será hecho un Monarca
Que en paz y vida no será por mucho tiempo:
Entonces se perderá la pescadora barca,
Será regida en más gran detrimento."

(Centuria 1, cuarteta 4)

A este Monarca universal de las postrimerías Nostradamus lo llama también el tercer Anticristo, entendiendo a este personaje como un poderoso jefe y hombre de armas, al modo de Napoleón o Hitler (que según sus predicciones serían el primer y segundo anticristo, respectivamente). Lo compara con Nerón por su crueldad y afán perseguidor. Tendrá el propósito de crear una nueva civilización despreciando todo lo hecho anteriormente:

"El tercero empezará peor que Nerón hizo,
Será sólo valiente en sangre humana derramar:
Reedificar hará la obra en vacío,
Siglo de oro muerto, nuevo Rey mucho alborotar."

(Centuria 9, cuarteta 17)

Su dominio mundial tendrá como signo la violencia; sin embargo, habrá una reacción de parte de los que buscan la justicia y la paz, siendo finalmente derrotado junto con sus partidarios:

"El Anticristo tres bien pronto aniquilado,
Veintisiete años sangre durará su guerra,
Los heréticos muertos, cautivos exiliados,
Sangre, cuerpos humanos, agua enrojecida, salpicada tierra."

(Centuria 8, cuarteta 77)

Después de esta victoria, el mundo entrará en una época de paz, volviendo la Iglesia a ser restituida, acogiendo en su seno a la gente, iniciándose un tiempo de felicidad. Satanás, el seductor de la humanidad, será atado en el inframundo por un cierto tiempo, que es el Milenio anunciado en el Apocalipsis (entendido en forma literal). El jefe con su báculo y la picante diestra muestran al Papa con la mano derecha en alto en el acto de bendecir (dedos pulgar, índice y central que recuerdan la forma de una lanza o pica):

"El seductor será puesto en la fosa
Y atado durante cierto tiempo,
El clero unido, el jefe con su báculo,
Picante diestra acogerá a los contentos."

(Centuria 8, cuarteta 45)

San Miguel San Miguel (Rafael, 1501).

El texto del Apocalipsis que inspira esta predicción dice que el seductor del mundo será encerrado en el submundo por mil años: “Vi un ángel que bajaba del cielo con la llave del abismo y una gran cadena en la mano. Este ángel sujetó al dragón, aquella serpiente antigua que es el diablo y Satanás, y lo encadenó por mil años. Lo arrojó al abismo, donde lo encerró, y puso un sello sobre la puerta para que no engañara a las naciones hasta que pasaran los mil años, al cabo de los cuales ha de ser soltado por un poco de tiempo.” (Ap. 20, 1-3)

Comienza entonces la época de paz profetizada por Isaías: “Entonces el lobo y el cordero vivirán en paz, el tigre y el cabrito descansarán juntos, el becerro y el león crecerán uno al lado del otro, y se dejarán guiar por un niño pequeño.” (Is. 11, 6) y que Nostradamus expresa en la siguiente predicción, diciendo que en esa época de paz el mundo será totalmente transformado y convivirán en armonía todos los seres, no siendo necesario ya el maná, que era el alimento dado a los Israelitas en un tiempo de sufrimiento, cuando caminaban por el desierto:

"El fin: el lobo, el león, el buey y el asno,
Tímida dama estarán con mastines:
No caerá ya más para ellos el dulce maná,
Mayor vigilancia y custodia a los mastines."

(Centuria 10, cuarteta 99)

Sin embargo esta anunciada era de paz sobre la tierra no será el triunfo definitivo de la humanidad, y llegará a su fin. Nostradamus lo expresa diciendo que vendrá del cielo un gran rey de horror, que aparecerá al finalizar ese ciclo o etapa, dicho de manera simbólica, en el año 1999, año en que termina un milenio. Con este horror caído a la tierra se abre el pozo del abismo, es decir, vuelve a la Tierra la violencia y la guerra (Marte, dios de la guerra):

"El año mil novecientos noventa y nueve, siete meses,
Vendrá del cielo un gran rey de horror:
Resucitar al gran rey de Angolmois,
Antes, después, Marte reinará por buena dicha."

(Centuria 10, cuarteta 72)

Entonces aparecerán los conocidos signos del fin del mundo, cuando el sol y la luna se oscurezcan, y el mal dé la batalla final; el gran escondido mucho tiempo bajo tinieblas llenará el mundo de violencia, entibiará hierro en la presa sanguinosa:

"Luna oscurecida en profundas tinieblas,
Su hermano pasa de color ferruginoso,
El gran escondido mucho tiempo bajo tinieblas
Entibiará hierro en la presa sanguinosa."

(Centuria 1, cuarteta 84)

Ahora es cuando se producirá la intervención directa de Dios, que terminará para siempre con el mal; esta intervención será acompañada de fuertes terremotos, y, acompañado de los ejércitos del cielo, instaurará la justicia definitiva:

"Día veinte de Tauro la tierra tan fuerte temblará,
El gran teatro atestado se hundirá,
El aire, cielo y tierra oscurecerse y temblar,
Entonces Dios con sus santos al infiel arrollará."

(Centuria 9, cuarteta 83)

Este será el fin del mundo, pasando los hombres a otra realidad, que Nostradamus expresa diciendo que la muerte será algo muy diferente, ya no será un sufrimiento: el cuerpo sin alma no es ya en sacrificio, y que el alma humana será feliz contemplando la eternidad de Dios:

"El cuerpo sin alma ya no es en sacrificio,
Día de la muerte puesto en natividad:
El espíritu divino hará feliz al alma
Contemplando al Verbo en su eternidad.
"
(Centuria 2, cuarteta 13)

Conclusión

Este será el fin del mundo, pasando los hombres a otra realidad, que Nostradamus expresa diciendo que la muerte será algo muy diferente, ya no será un sufrimiento: el cuerpo sin alma no es ya en sacrificio, y que el alma humana será feliz contemplando la eternidad de Dios.

Como conclusión, podemos decir que para Nostradamus, como hombre europeo del siglo XVI, el fin del mundo está unido al destino de la Iglesia, y en sus cuartetas refleja de algún modo las tradiciones relacionadas con las postrimerías, por ejemplo, la del anticristo. Utiliza también las profecías bíblicas sobre este acontecimiento del futuro, por lo tanto, sin atreverse a dar fechas, sino de manera simbólica; agregamos, también, que toma las profecías bíblicas en un sentido bastante literal, aludiendo por ejemplo, al milenio y a la prisión del gran seductor en los abismos y su posterior liberación.

En relación con la gran crisis desde largo tiempo anunciada para la Iglesia, Nostradamus se refiere a este acontecimiento en muchas de sus cuartetas, exponiendo temas relacionados directamente con ello, como la futura invasión árabe musulmana a Europa, el regreso de las antiguas religiones, una futura gran guerra mundial, y otros, todos dignos de ser estudiados en futuros artículos.