Tulpa: Creación de Entidades a Partir del Pensamiento

Por Cristóbal

Tulpa

Una de las cualidades que nos define como seres humanos es la habilidad para trasladar ideas al mundo real a través de acciones tangibles. La imaginación toma forma tridimensional a través de la interacción de nuestro cuerpo con el entorno físico, ya sea a través de la manipulación directa con nuestras extremidades, a través de herramientas, o al convertirnos en el líder de un equipo de personas. Todos los objetos que conocemos como artificiales en algún punto existieron como una idea en la mente de otra persona. Sin embargo, de acuerdo a tradiciones ancestrales, existe una aproximación más directa al problema. Con la disciplina suficiente, sería posible crear cualquier objeto que uno desee y manifestarlo en el mundo real directamente desde nuestra mente, incluyendo a entidades autónomas y conscientes.

Tulpa, o en su traducción más simple “construir”, es un concepto que fue occidentalizado en 1954 por el antropólogo pionero en el estudio del Budismo Tibetano Walter Evans-Wentz, describiéndolo como Thoughtform (Forma Mental). De acuerdo a su descripción en el texto El Libro Tibetano de la Gran Liberación, a través de la visualización clara y sostenida del objeto o entidad que se desee crear, junto con otorgarle cualidades palpables y vivas, es posible llevarlo directamente al mundo real. Sostiene también que un maestro del yoga puede hacer y deshacer Tulpas a voluntad, asimismo como deshacer su ilusoria forma humana, logrando escapar de la muerte.

El Acompañante de Alexandra

La prolífera escritora y exploradora Alexandra David-Néel, quien siempre mostró interés por el Budismo y lo paranormal, afirmó haber creado un Tulpa a través de un proceso que tomó meses, y que involucró la concentración intensa del pensamiento y la repetición incesante de ritos místicos. En un principio la entidad tenía la apariencia fantasmagórica de un rechoncho y simpático monje que la acompañaba a todos lados, apegándose de manera fiel a su concepto mental original, y que sólo ella podía ver. Eventualmente, y debido a la interacción diaria y reafirmación constante de su identidad, el Tulpa fue adquiriendo cualidades más reales junto a una forma definitivamente sólida. Su aspecto también comenzó a cambiar, volviéndose más delgado y de un tono siniestro. La entidad finalmente escapó completamente del control de Alexandra llegando al punto de ser observable por terceros como una persona ajena a ella y autónoma. Para evitar problemas, la escritora decidió “disolver” a su acompañante, tarea que probó ser extremadamente dificultosa, ya que el monje se aferraba a la vida desesperadamente. Luego de 6 meses de arduo trabajo mental, el Tulpa había sido disuelto completamente.

La entidad finalmente escapó completamente del control de Alexandra llegando al punto de ser observable por terceros como una persona ajena a ella y autónoma.

La creación de un Tulpa de manera solitaria puede tomar mucho tiempo y esfuerzo, pudiendo llevar a un fuerte desgaste psíquico. Si el individuo no está acostumbrado a enfocar sus energías mentales, o si simplemente no conoce las técnicas correctas para hacerlo la empresa probablemente termine en un fracaso, por lo que en la literatura y folklore moderno existente se recomienda a las personas interesadas formar grupos de trabajo y por medio de sesiones, escritos, dibujos y conversaciones, delinear y describir de manera precisa a una entidad para luego enfocarse en su manifestación. Muchos investigadores de lo paranormal comparten esta visión y sospechan que algunas de las apariciones fantasmales y fenómenos poltergeist son simplemente productos de la mente humana y de lo que puede lograr la energía psíquica en alta coherencia. Para probar esta teoría, La Sociedad de Toronto para la Investigación Psíquica, guiada por el doctor A.R.G. Owen, realizó un experimento a principios de los años setenta para comprobar si era posible crear un fantasma.

El Grupo Owen y la Tragedia Virtual de Philip

Conformado por 8 personas pertenecientes al grupo de investigación, todos de distintos orígenes y profesiones, el Grupo Owen fue encomendado a la tarea de crear un personaje histórico ficticio. Juntos crearon la biografía de Philip Aylesford, que describe la vida de un hombre inglés aristócrata del siglo XVII entristecido por su frío matrimonio, y que finalmente provoca indirectamente la muerte de su amante gitana y verdadero amor, por lo que decide arrojarse desde la torre de su castillo. Además de la biografía, se realizaron dibujos y detalladas descripciones del personaje, con el fin de reafirmar la imagen e historia en las mentes de todos los participantes.

En ningún caso se pudo extraer información más allá del propio conocimiento que existía en las mentes de los integrantes del Grupo Owen, comprobándose así que la entidad no era nada más que un poderoso producto de la psíquis de los participantes.

Durante más de un año, el Grupo Owen intentó manifestar a Philip por medio de discusiones y relatos acerca de su vida, meditaciones y visualizaciones grupales detalladas en una habitación sobria e iluminada, pero sin lograr resultados, a pesar de que algunos de los participantes afirmaban sentir una fuerte presencia que los acompañaba.

Todo fue distinto cuando el grupo se decidió por otra metodología y, además, cambió la ambientación usual por una del tipo espiritista. Se encendieron velas, se atenuaron las luces, y los participantes se sentaron alrededor de una mesa redonda tomados de las manos haciendo invocaciones con el objetivo de canalizar el espíritu del ficticio personaje, hasta que en una sesión se comenzaron a sentir golpes en la mesa y Philip comenzó a responder preguntas del grupo; un golpe indicaba un sí, y dos golpes un no. Se lograron conocer detalles más precisos de su vida y de la vida de personas reales contemporáneos a la creación, pero en ningún caso se pudo extraer información más allá del propio conocimiento que existía en las mentes de los integrantes del Grupo Owen, comprobándose así que la entidad no era nada más que un poderoso producto de la psíquis de los participantes, llegando incluso a mover la mesa de lado a lado y de hacerla levitar.

La Magia del Caos

También podemos encontrar conceptos similares en la tradición mágica moderna denominada Chaos Magick o Caoísmo, escuela de pensamiento heterodoxa que permite al practicante utilizar y adoptar temporalmente cualquier concepto, idea, rito o creencia como se estime conveniente bajo la premisa de que mientras se tenga la firme convicción de que dará resultados, funcionará. En este sistema de creencias, existen niveles de Formas Mentales, cada una más poderosa que la anterior.

Un Sigil es la primera Forma Mental que contendría algún poder sobre la realidad, y sería una primera aproximación y ejercicio. Consiste en un dibujo geométrico que contiene palabras y letras ordenadas de tal forma que parezcan un símbolo monolítico, con el objetivo de poder meditar sobre él e impregnarlo de alguna intención específica. Similar a la tradicional oración, un Sigil no tiene una mentalidad propia y solamente se enfoca en intentar llevar a cabo el requerimiento del “mago”.

Luego vienen los Servitor y Egregore, que se acercan bastante al concepto de Tulpa, en donde un Servitor es un producto directo de meditación continuada sobre un Sigil, capaz de recibir órdenes y realizar tareas más complejas, pero nunca con autonomía; y un Egregore es una entidad independiente, con conciencia y evolución de un Servitor, sobre la cual hay que ejercer cierto control para que sus acciones no escapen de la intención original.

Finalmente, está el Godform, evolución final de una construcción mental que debe estar apoyada por miles de conciencias humanas constantemente y que es altamente poderosa y completamente independiente. Es común que las mismas personas que forman la base de un Godform se sometan voluntariamente a sus deseos y requerimientos, como si se tratara de un dios.

Inconsciencia Colectiva

Tulpa

Las ventajas de estar acompañado y poseer a una entidad mental a nuestro servicio incluyen mover objetos a distancia, adquirir información acerca de eventos, personas y cosas. Dada la naturaleza psíquica del Tulpa, sería posible también recibir información organizada desde nuestro propio subconsciente como pasajes enteros de libros que hemos leído o recordar con gran precisión eventos de nuestro pasado, a costo de sufrir una fragmentación mental y de posiblemente degenerar inconscientemente la entidad a algo maligno que nos juegue en contra, sobre todo si las personas involucradas no tienen entrenamiento formal en el autocontrol mental.

Es probable que los magos y brujas de las leyendas, y algunos monstruos, extraterrestres, avistamientos OVNI's, imposiciones ideológicas y teológicas e incluso enfermedades sean en verdad una forma colectiva de poderosos Tulpa. ¿Cuántas de las cosas que existen en nuestro mundo actual son producto de energía mental colectiva sustentada por nosotros mismos? ¿Cuántas de estas Formas Mentales que fueron creadas originalmente para nuestro beneficio ahora están en contra nuestra? ¿Cuántos Tulpas creamos día a día de manera inconsciente a través de nuestros deseos, miedos y obsesiones? ¿Somos nosotros Tulpas de una conciencia superior?